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martes, 19 de agosto de 2014

Agur Camboya



El tiempo vuela. Si se le suma el factor -estar fuera de la rutina- vuela aun más rápido, y si ya se le añade el hecho de estar en un país en el que parece que inventaron eso de -mi casa es tu casa- uno se puede ir olvidando del reloj y el calendario.

Hoy hace tres semanas de mi entrada ilegal en Camboya por una de las fronteras con Vietnam. Si, ilegal. Afortunadamente no tuve que saltar ninguna valla en busca del trabajo que otros no quieren para usar ahora ese adjetivo. Sino que tuve la suerte de ser un occidental despistado  que tuvo que volver tres días después a la frontera por donde entró, tras preguntar en varias agencias de Nhom Penh a ver si mi hipotético visado era de multiples entradas y obtener la -llamémosla curiosa respuesta de -You have no visa, para que unos policías me dieran el visado camboyano entre risas y me soltaran eso de... -You illigal in Cambodia-.

El caso es que me perdí un poco llegando de Ho Chi Minh a Bavet (Ciudad camboyana fronteriza con Vietnam). Además me entretuve al pararme en una fiesta que tenían montada unos tipos vietnamitas muy simpáticos a unos cincuenta kilómetros de donde cometería  lo que probablemente acabe siendo el mejor delito de mi vida. Me paré por el espectáculo que vi al pasar. Unas mujeres me vieron y les dijeron algo a los hombres que estaban preparándola al más puro estilo Viet. Me hicieron señas y dijeron cosas que acabé interpretando como una invitación a que me sentara con ellos. Yo que no me corto un pelo, me ví al de unos segundos comiendo algo que a día de hoy quiero pensar que era pollo, bebiendo chupitos de vino de arroz, bailando y cantando en un vietnamita que me iba inventando según me daba.

Después de eso y un par de paradas más, llegué al punto en el que mi imaginación y la emoción de entrar en Camboya harían de las suyas. Pasé por una oficina en la que me pondrían un sello de salida de la república socialista de Vietnam. Pensé que con eso ya estaba 0K para entrar en Camboya y algo así como que los miércoles el visado camboyano era gratuito. Después, dormí en la guest house más barata que encontré porque se estaba haciendo de noche.

Al día siguiente, monté en La Poderosa II y tiré para Phnom Penh. Faltaba poco para llegar a la capital del país que me lleva acogiendo durante tres semanas, cuando paré en una gasolinera para preguntar cuanto me quedaba. Parecía que era una de esas veces en las que nadie me entendía, hasta que un chico que hablaba inglés se me acercó y me dijo que estaba a veinte kilómetros de mi destino. Hablando con él me comentó que trabajaba como profesor en una ONG que acogía a niños de distintas provincias del país a los que les haría muchísima ilusión conocerme. No sé hable más. Allí que fuí. De noche, con La Poderosa II y el tipo que acababa de conocer, a lo que en España sería una escuela malamente improvisada. 


Al entrar  por la puerta de aquel sitio, no tenía ni idea de lo que iba a ser de mi, pero a día de hoy puedo decir que pasé lo que probablemente acabe siendo la mejor experiencia de este viaje por el Sudeste asiático. Diez minutos con aquella gente bastaron para que acabara quedándome una semana y pico dando clases de inglés a grupos de distintas edades del centro a cambio de un suelo donde dormir, (Si, un suelo) y arroz o noodles para desayunar comer y cenar. Lo cierto es que me trataron como a un señor con lo poquísimo que tenían. Me comentaron que yo había sido el primer profesor guiri voluntario que habían tenido, y que sí sabía de alguien  que quisiera echar una mano en la ONG de esa manera o de cualquier otra, que se lo hiciera saber. Así que si estás leyendo esto y te hace echar una mano por la Camboya más auténtica con camboyanos de la hostia, ya sabes donde encontrarme.                

lunes, 28 de julio de 2014

Xin chào Vietnam


Fue al pisar el aeropuerto de Tan Son Nhat cuando conocí a Enric, un catalan que lleva dos años en Tailandia y que durante un mes piensa recorrer Vietnam con Scott, un Australiano un tanto nómada que conoció en Tailandia. Con ellos he pasado algo menos de una semana. Seis días que han dado para mucho.

Llevo casi dos semanas en el sudeste asíatico, y es que a día de hoy escribo desde Camboya, sobre la que contaré mas adelante. Como vengo diciendo, tuve la suerte de conocer a Enric nada mas pisar el aeropuerto. Le propuse compartir un taxi a la zona de mochileros de Ho Chi Minh llamada Pham Ngu Lao y él sabía de un autobús que conectaba el aeropuerto con esa zona, por lo que ganó esa opción.

Después nos encontraríamos con Scott, que ya lleva cuatro meses en Saigon, lo cual supondría una gran ayuda para saber como hacer las cosas por aquellas tierras. Su idea era recorrer Vietnam en moto; desde el sur hasta el norte. En Vietnam el medio de transporte más utilizado es ese de las dos ruedas; por eso, y a pesar de que jamás había cogido una moto en mi vida, me uní a su plan por unos días, ya que luego tiraría por mi cuenta.

Pagué unos seis millones y medio de Dongs, (unos 220 Euros) por una Honda Dream de 100 CC que con el permiso de Alberto Granado he bautizado como La Poderosa II. Montado en ella y junto a Scott y Enric conduciendo sus respectivas motos, fui desde Ho Chi Minh hasta Vung Tau. Tras pasar un par de noches allí, me separé de ellos y volví a Saigon, donde tuve que pernoctar de nuevo si quería llegar a la capital de Camboya lo antes posible.

Por ahora, me ha dado para ver que Vietnam mola. Mola y mucho. Además, cada uno puede confeccionarse el Vietnam que quiera. ¿Quieres hacer como que no has salido de casa? - Hay Vietnam para ti. Cutre y fuera de lugar, pero haberlo haylo. Duele encontrarse con cafeterías o hamburgueserías multinacionales teniendo en la esquina de en frente un garito con sillas de plástico donde tomar un rico iced cofee  acompañado de la ruleta rusa de las diarreas que acarrea el hielo con el que lo sirven o unos suculentos noodels en cualquier sitio, servidos por una señora que no parará de asentir, sonreir y decir cosas en Viet a pesar de que uno no entienda una mierda. El juego está en ser un vietnamita más o al menos morir en el intento. (Tranquila ama, es una forma de hablar)


sábado, 7 de septiembre de 2013

Eso que vivimos

Hace un tiempo, concretamente el 15 de Julio de este mismo año, un grupo de muchachos (los chicos aun sin barba) montábamos en un avión que tras hacer escala en Londres, nos llevaría a un país desconocido para muchos de nosotros. India se llama.

A lo largo de este tiempo, nuestras expectativas eran muchas respecto a lo que podíamos llegar a vivir y conocer. Y aunque no entienda mucho de fútbol, sé reconocer que este país, su gente, su gastronomía y su todo, nos han ganado por goleada en un partido amistoso.

Empezando como no podía ser menos por el proyecto de Pannur en el que estuvimos la mayoría del tiempo que pasamos en India. Allí se supone que íbamos a echar una mano en lo que buenamente podíamos y donde finalmente el día a día ha resultado siendo una lección que dudo se imparta en la mejor Universidad de pago.

Siguiendo con la gente con la que allí tratamos… el padre Prakash con su sonrisa permanente, Santosh con su disponibilidad absoluta y el bueno de Sachin entre otros, prestaron unas gafas un tanto especiales a unos tipos de entre veinte y veinticinco años. Unas gafas tan especiales que durante unos cuantos días nos hicieron ver lo poco con lo que se puede llegar a ser feliz.

¿No es eso a lo que aspira todo ser? Queriéndolo o no, tú, yo y el tipo que verás sentado en el banco leyendo el periódico si te asomas a la ventana, queremos ser felices. Sé que me he metido en un tema un tanto escabroso. Cada uno tendrá su concepción del término felicidad. Yo suelo ser de mojarme, así que diré que para mí, felicidad, es no necesitar nada para estar a gusto. La sencillez de la vida en su estado más puro, en el que lo más simple lo es todo.

La experiencia en sí nos hizo ver a través de esas metafóricas gafas, una realidad que poca gente vive en nuestro país en comparación a  la cantidad de personas que pueden hacerlo en un país como India. Pese a todo, donde quiera que fuera que estábamos, la gente solo hacía porque nos sintiéramos como en casa. Y eso a decenas de miles de kilómetros de ella, es de agradecer, y mucho.

Después de experiencias de este tipo, la gente siempre suele decir cosas del estilo de… -oye, eso tiene que ser duro ¿no?-. Realmente es algo que también he llegado a pensar antes de meterme en faena, pero una vez hecho el recuento de recuerdos, personas, experiencias y momentos, el único sabor de boca que se le puede quedar a uno, es de haber vivido algo bonito. Algo que por mucho que cavilara, jamás hubiera dicho que íbamos a vivir cosas así, y cosas de la manera en que las hemos vivido.
  

Sin duda, la experiencia del proyecto India, ha sido algo sobre lo que me gustaría soltar cuatro palabras bonitas finales y tratar de poner en situación a quien quiera que lea esto, pero lo mejor será que si tienes la oportunidad de vivir algo así, donde el que realmente sale ganando es el que se supone que iba a aportar… lo mejor será que lo vivas tu mismo. Entonces, te acordarás de estas líneas y pensarás lo verdaderamente indefinible que ha sido todo lo que sea que vivas. 



[Este artículo me pidieron que lo escribiera para la Universidad de Comillas y según tengo entendido será publicado en el próximo número de su revista, así que aprovecho y lo utilizo como mi última entrada sobre India en -lechecolada-]




miércoles, 21 de agosto de 2013

Así es Bombay

No  tenía previsto hacer una entrada sobre Bombay. No pensaba que esta ciudad iba a dar para tanto, pero la verdad es que me equivocaba rotundamente. Todo empezó cuando conocí a Elliott en el tren de camino a esta mega-ciudad. Un tipo Inglés de 21 años que también venía de Goa y que casualmente tenía el mismo destino que yo.

Estuvimos charlando gran parte de las 12 horas que teníamos de viaje, echando algún que otro cigarro  destrangis entre vagón y vagón  y como predige nada más verle, hablando sobre música. Desgraciadamente Elliott iba a Bombay para coger al día siguiente un vuelo a Nepal, donde pretendía pasar unos 3 meses, así que no se lo pensó dos veces y aprovechó para salir esa noche conmigo a tomar algo después de dejar nuestras cosas en el hotelillo en el que pasaría los próximos 5 días y situado en una de las zonas menos turísticas de la ciudad. Según nos dijeron e incluso vimos, era una zona de prostitución con lo cual el hotel era una cosa especialmente barata comparada
con el resto de la ciudad.


Esa noche, además de hablar con unos cuantos muchachos de la zona, conocimos a Jordan, un estadounidense de 25 años que estaba en Bombay trabajando como representante de una empresa de Impresión de etiquetas para ropa con sede en Atlanta y que se quedará hasta septiembre por allí. Después de eso y alguna que otra cerveza más con Jordan, Elliott cogería supuestamente sus cosas del hotel en el que estaba yo, para ir en taxi a otro hotel que estaba cerca del aeropuerto.




Al día siguiente yo volvía a estar solo, por lo que con la ayuda de un Shirwan y mi barba desaliñada me dediqué a meterme de lleno en las increíblemente caóticas calles que rodeaban Grant Road, la carretera en la que estaba el modesto hotel en el que estuve alojado. Familias enteras durmiendo en el suelo, gente trabajando la chatarra y restos de muebles como nunca antes había visto, cabras encadenadas a puestos de comida que podrían ser la delicia de cualquier inspector de sanidad y basura, muchísima basura por el suelo. Pero bueno, así es el verdadero Bombay, o lo tomas o no lo dejas, porque sino quien probablemente acabe siendo tomado será uno mismo.

Después de hacer un poco de turisteo a mi manera, decidí llamar a Jordan para ver si le apetecía tomar algo. Estábamos tratando de comprar tabaco  junto a un bar de Colaba (una de las zonas turísticas de Bombay) llamado Gokul bar, cuando de repente alguien me palmeó el hombro como para tratar de decirme algo. Yo ya estaba pensando en rechazar el hachis que me ofrecieran (DE VERDAD AMA), abrí bien los ojos y.... ¡¡era Elliott!!. Había cambiado su vuelo a Nepal al mismo día que yo me iba de Bombay, y como no tengo teléfono indio y él no sabía mi número de habitación me tuvo que encontrar por casualidad. Además, fue tan original que se quedó los 5 días en el mismo hotel que yo.

El resto de los días han sido de turisteo, cervezas por la noche en el Gokul bar, algo parecido a juerga en un club en el que los Indios que había querían parecer "europeos" y comida en los peores antros de Bombay. Ciertamente, la ciudad no tiene demasiado que ofrecer en cuanto a cosas que visitar, pero como experiencia cuenta un rato.

Yo soy aquel que se acojonaba vivo cuando su padre le llevó a ver a Carlinhos Brown tocando por las calles de Bilbao en el 2005 y se inventaba que iba a morir aplastado por la gente para que el bueno de Jose le protegiera. Ahora estoy en un tren con Agra como destino en el vagón de la categoría más baja pensando que lo peor que me puede pasar es que me pique un mosquito, cosa a la que estoy casi inmunizado. Por eso, señoras y señores, la vida va de hechos y experiencias, así que procuren ustedes que no haya mucha gente a su alrededor que desde la ignorancia, la cual como ya saben es la madre del atrevimiento, pongan barreras a sus sueños, ganas de hacer, ver y conocer más. Si pueden, no coman todos los días huevos fritos.

sábado, 10 de agosto de 2013

Agur Pannur

Volviendo al tema del tren... creo que tengo que comentar algo más sobre él ya que es toda una experiencia moverse por este país en este medio. Los servicios no son precisamente el lugar idóneo para operar a corazón abierto, pero pasar unas horas en estos armatrostes es simple y llanamente un regalo para los sentidos. Tal vez haya gente del grupo que discrepe, pero es que yo creo que no hay nada como llegar a tus asiento-cama y que esté ocupado por un tipo dormidísimo, vendedores que a grito pelado anuncian su "Chai-Chai" (Te) mientras uno trata de echar una cabezada u olores que jamás habían saludado a mi olfato.

Esto ya se acaba, escribo estas líneas en una mole de hierro plagadita de gente yendo y viniendo,  que se supone es un tren con destino cercano a Goa. Detrás dejaremos un fin de semana en Hampi, a unas 4 horas de aquí en Jeep, días de juegos y deberes con los niños, arroz con mil tipos de salsas distintas, picaduras de mosquito, misas en Kannada, partidas de mus y trabajos en la aldea de cuando en cuando tediosos pero siempre satisfactorios.

Lo de Hampi fue algo interesante de ver, un pueblito de turisteo plagado de pedruscos y templos con encanto donde la moneda local era el regateo. Además, los que ya estaban aburridos del arroz pudieron dar un descanso al paladar. No nos vino mal ese break, desde luego que no.

Por otro lado, nos ha dado mucha pena despedirnos de la dulce rutina de Pannur. Eso de levantarse casi todos los días a las 6.30 de la mañana para asistir a una indescifrable misa en Kannada no puede hacer otra cosa más que marcar, sea uno religioso o no. Los niños tampoco nos lo han puesto nada fácil, a los pobres les han hecho despertarse a eso de las 2 de la mañana para despedirnos, tampoco será fácil olvidar si es que lo hacemos las mañanas en las zanjas, huertos o similares.

Ahora nos quedan unos tres días en las playas de Goa, luego, muy al pesar de la pobre señora que me trajo a este mundo cogeré un tren a Bombay por mi cuenta. Tras pasar 5 días en el motor económico de India me dirigiré hacia Agra para enamorarme del Taj Mahal, terminando mi ruta, si todo sale como tengo planeado, en la capital del país. El muchacho con barba desaliñada y picaduras de mosquito en los tobillos les tendrá informado. Namaste amigos.

viernes, 2 de agosto de 2013

Saludos Terricolas (SPA) / Hi terrestrians (ENG)


Saludos terricolas,

es lo único que puedo decir después de dos semanas en Pannur. Ya estamos bastante hechos a esta aldea perdida en el sur de India y no ha sido tarea fácil: cortes de luz diarios y muchas veces indefinidos, mosquitos insaciables, colchones de broma y problemas estomacales nada agradables.

Nuestra labor aquí es difícil de definir, ayudamos como buenamente podemos, la mayoría de veces en labores físicas; desde cavar zanjas hasta mover troncos nada ligeros, pasando por limpiar el jardín del colegio en el que dormimos. La verdad es que es bastante durete, pero es a lo que nos hemos comprometido.

Las tardes las pasamos en el colegio en el que nos acogen los jesuitas que tan bien nos tratan, con los niños que también viven aquí o más a nuestro aire y por las mañanas trabajamos como si no hubiese un mañana.

Muchas veces, al terminar nuestras labores campestres volvemos sin apenas fuerzas para jugar con los niños o para ayudarles con los deberes, a pesar de que su grafía se parezca a la nuestra lo mismo que un toro a una tortuga, pero lo intentamos sea como sea. Hay que decir que también dan algo de inglés, ahí ponemos toda la carne en el asador.

En cuanto a lo social, lo cultural, las costumbres y todas esas cosas que me hacen ordenar la escasa barba que tengo... el tema de las castas existe y persiste. La gente que se ensucia las manos es siempre la misma, al igual que son los mismos aquellos que se las lavan y llaman a otros para que lo hagan por ellos cuando les toca hacerlo. Así que cuando vuelva a ese país que se tira de los pocos pelos que tiene y se da cabezazos contra las paredes de su casa embargada en Marina Dor, me acordaré de esta gente que no tiene voz y supuestamente algunos tienen voto.

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Hi terrestrians,

after more than a week in Pannur is the only thing I can say. We are quite used to this forgotten village at the south of India and it was not an easy task: diary electricity cuts and many times undefined, insaciable mosquitos, ridiculous matresses and not funny at all stomach problems.

Our job here is difficult to be defined, we give a hand at the labours we can. In most cases they are PHYSICAL tasks, from trenching, to transport really heavy logs for firewood, through cleaning up the garden of the school. If I tell you the truth I will have to say that it is quite hard, but is what we have committed to.

During the afternoon we spend time at the school where the jesuits that treat us this good are hosting us, or with the children that also live here. In the mornings we work as though there were no tomorrow.  

Many times, after a few hours working in the campsite we come back almost with no strength  for playing with the kids or so tired to help them with their homework even though their graphy is as similar to ours as a bull is similar to a turtle, but we try it anyway. It must be said that they are also learning some english at school.

Regarding to the social, the cultural, the costumes and all those things that make me tidy the sparse beard I have, I have to say that the castes still exist and persist. The people who work is always the same, as is always the same people those who do not want to  get their hands dirty and call others to do it instead of them. So when I go back to that country that is v against the wall of its repossessed house, I will remember about this people who do not have voice and supposedly some of them can vote.

jueves, 18 de julio de 2013

Hola India (SPA) / Hello India (ENG)


Nada, no llevamos ni tres días y ya nos damos cuenta de la locura que es este país. Esto es básicamente porque estamos acostumbrados a un cierto orden. Semáforos en uso, un mínimo de limpieza en las calles, higiene en genaral, comida sin picante por bandera y un largo etcétera de cosas que aun nos quedan por descubrir.


Hasta el momento,  yo diría que la mejor palabra que define la India es caos. Un caos que nosotros cómo europeitos no entendemos, pero que ellos tienen totalmente dominado. Bajo ese caos existe un orden implícito que sólo ellos entienden. Su manera de conducir es algo que desde luego les caracteriza pero que nada tiene que ver con cómo son ellos luego. 

Desde mis ojos, ver una carretera con vehículos en circulación es simplemente una odisea. Los intermitentes estan de adorno y las bocinas son el himno nacional. Adelantamientos y maniobras de película por los cuales nosotros pararíamos en seco y tomaríamos un tiempo de meditación antes de volver a poner las manos en el volante. Pero esto es así, India es así. 

Por el momento aquí no nos tratan nada mal. Hoy hemos visitado un colegio y eramos una especie de Justin Bieber para una puñado de niñas en la edad del pavo. Fuera del colegio, la gente tampoco se corta un pelo, nos miran descaradamente y muchas veces nos saludan cómo si fuéramos los reyes magos. Además hemos tenido tiempo para visitar también un temlplo HINDÚ, otro Budista y otro Sikh. El trato debo decir, ha sido esquisito. Nos han dado de comer incluso; picaba un poco, cómo de costumbre aquí, pero es que el entrecot se les había terminado. 

Desde que hemos llegado no nos hemos movido de Bangalore, al sur del país. La ciudad no tiene mucho que dar, pero nos está ayudando a cambiar el chip. Mañana vamos a Pannur, el proyecto en el que estaremos el resto del tiempo, ya hay ganas de ver de que va la cosa. Por ahora nos espera un tren de doce horas hasta la zona para dar juego a la imaginación. Namaste señores.


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Here we go,

we have not spent even three days here yet and we can already realise about the mess of the country. This is basically because we are used to a certain tidyness. Traffic lights in use, a minimum of cleaness on the streets, hygiene in general, no spicy food and a great number of things that we have not discovered yet.
At the moment I would say that the word that best defines India is chaos.  A chaos that us as Europeans do not understand, but they have totally under control. Under that chaos exists an implicit tidyness that only Indians understand. The way they drive is something that really characterizes them but has nothing to do with how they really are.

From my eyes a road here is just an odessy, the turning lights are useless, and the sound of the claxon is the national anthem. Incredible over taking and manouvres by which we would stop and think twice about keep driving or not. But here is like that, India is like that.

We are being treated really good. Today we have visited a school and we were like a kind of Justin Bieber for a few teenage girls for the students. Out of the school the story was more or less the same, young and old people waving their hands to us as if we were famous or something. We had also time to visit a Hinduist, a Budist and Sikh temples. The treat I must say has been excellent, they even gave us some food at lunch-time, spicy as always because they were run out of Big Macs.

Since we are in India we have not been farther than Bangalore, at the south of the country. The city has not got a lot to show but it is helping us changing the mode. Tomorrow we are going to Pannur, the project in which we will be involved almost the rest of the time, we are all looking forward to know what is all about. For the moment we have a twelve-hour train that will let our imagination fly. Namaste fellas.


lunes, 6 de mayo de 2013

Proyecto India, las primeras piezas (SPA) / India project, the first bricks (ENG)


Aquí empieza todo. Muchachos de diferentes puntos de España con distintas maneras de ver la vida y entender el mundo pero con importantes puntos e inquietudes en común, saldremos en cosa de unos meses hacía la India. Nuestras edades están comprendidas entre los 20 y los 24 años. Salvaguardados por SASCHA y Celia, los coordinadores del grupo.

 El proyecto que llevaremos a cabo será continuar con la construcción de una escuela en Pannur, al sur de la India, si el tiempo nos lo permite, ya que al parecer es una zona bastante lluviosa y si no es así, realizaremos distintas actividades de educación infantil en la comunidad.

Pero antes de mancharnos las manos, conocer, vivir, sentir y experimentar todas esas cosa que nos esperan; nos juntamos hace un par de fines de semana en Alcalá de Henares para dar un paso tan básico como batir los huevos a la hora de hacer una tortilla de patata. Esto es, empezar a conocernos.

Aunque la fecha pareciera escogida por el peor de nuestros enemigos, lo cierto es que nos vino al pelo para desconectar y  a la mayoría… para retomar lo que queda de curso con buenas ganas. Pero sobre todo, para que  los engranajes de las piezas de este reloj  que tiene como nombre proyecto India, empiecen a encajar y así poco a poco, escuchar  su tic tac.

Lechecolada.

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Everything starts here. Folks from different points of Spain with distinct ways in which they approach life and understand the world but are tied together by important common concerns, in a matter of months we will leave for India. We range between the ages of 20 to 24. Safeguarded by Sascha and Celia, the coordinators of the group.

The project that we’ll be carrying out will be the ongoing construction of a school in Pannur, located in the south of India, if weather allows, since apparently it is a fairly rainy area and if not, we’ll undertake various activities of infant education in the community.

However before we get our hands dirty, meet, live, feel and experiment all those things that we hope for; we met two weeks ago in Alcalá de Henares to take a step as basic as beating eggs while making a tortilla de patata. This is, to begin to know one another.

Although, while it seemed the date was chosen by the worst of our enemies, the fact is that powering down was just what we needed and to the majority...to return to what remains of their course with good spirits. But on top of everything, that all the gears of the pieces of this watch that has the name India Project, start to fit and little by little, listen to the tic toc.

Lechecolada, 
thanks to Oisin for the translation.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Última entrada en lechecolada (SPA) / Last entry in lechecolada (ENG)


Lechecolada; Lechecolada es la marca de leche en polvo que desayunabamos cada mañana, así hemos llamado humildemente a este "libro" que ya hemos terminado, esta experiencia que hemos vivido y nos ha marcado.

Hoy 15 de septiembre de 2012 nos reunimos la mayoría de nosotros, más de dos semanas después de abandonar tierras ecuatorianas, para celebrar el cumpleaños de Bea, dejando sitio a la nostalgia y a los mejores recuerdos.

No sabemos si será el aire de aquellas tierras latinas, o la cantidad ingente de arroz que hemos podido llegar a tomar, pero probablemente, no estaríamos aquí hoy, todos juntos, si no nos hubiéramos complementado tan bien. Claramente, muchas cosas, las podíamos haber hecho mejor, sin duda; pero si no hubiéramos formado este metafórico puzle que aun sigue montado no hubiéramos podido sostener toda esta experiencia que quién nos pregunta, la define de antemano como dura. Nosotros no nos importa corregirles y decirles que la experiencia no ha sido dura sino bonita.

Levantarte a las 7 de la mañana para bañar a Chino y que te pida que le cojas en brazos, “pelear” con las más mayores para que aparezcan por clase, ver lo multiétnico que puede llegar a ser un país o que Sebas te cuente con sus caricias lo contento que está de verte. Todas estas gotas han hecho llenar nuestro vaso, que ha supuesto esta gran experiencia.

Agradecemos también a Coopera el brindarnos esta oportunidad, especialmente a nuestra “madre” durante mes y medio Amparo y a David y les deseamos lo mejor a Francisco, Juan Carlos, Lesley, Chino, Joel, Sebas, David, Alex, Andreina, Sayeli, Diana, Sandy, Genesis, Julian, Ari, Nayeli y Jackson.

Hasta pronto, siempre vuestros:


Lechecolada.



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Lechecolada; Lechecolada is the brand of powdered milk that we had for breakfast every morning and so we have humbly named this “book” that we have finished and this experience that we lived that we will never forget.

Today, 15 September 2012, the majority of us are all meeting - more than two weeks after leaving Ecuadorian lands - to celebrate Bea´s birthday, leaving behind all the nostalgia and the best memories.

We don´t know if it is the air of these Latin lands, or the huge quantity of rice that we ate, but we probably would not be here today – all together – if we didn´t all complement each other so well. Obviously, we could have done many things better, without doubt. But had we not formed this metaphorical puzzle that continues to be put together, we would not have been able to sustain all this experience. Whoever asks us about our experience, defines it as difficult before we can answer their question. However, we don´t mind correcting them and telling them that the experience was not difficult, but beautiful. 

Waking up at 7 in the morning to bathe Chino and have him ask you to lift him up into your arms, “fight” with the oldest girls just so they will come to class, see the multi-ethnicity that a country can have or have Sebas tell you with his touch how happy he is to see you. All of these drops helped to fill our glass, and have completed our experience.

Also, we wish to thank Coopera for giving us this opportunity. Especially, we thank our “mother” for the month and a half, Amparo and also David. We wish the very best to Francisco, Juan Carlos, Lesley, Chino, Joel, Sebas, David, Alex, Andreina, Sayeli, Diana, Sandy, Genesis, Julian, Ari, Nayeli y Jackson.

See you soon, always yours:

Lechecolada. 


miércoles, 29 de agosto de 2012

Adios (SPA) Goodbye (ENG)



Las despedidas siempre cuestan y esta no iba a ser menos. Esta semana, aunque no nos hacíamos a la idea dijimos adiós a San Pablo del Lago, al orfanato y a los niños.

No nos dábamos cuenta de que jamás volveríamos a ver todo aquello, aquellas paredes amarillas del orfanato de San Pablo, ni a Sebas ni  a David ni  a Sayeli ni a Chino. Nos preguntaban si volveríamos, - no lo sabemos- contestábamos. Con las maletas ya en la puerta dejábamos atrás clases de cocina ecuatoriana, muchos baños y cambios de pañales diarios a los más pequeños   y un no parar de clases de humildad entre otras muchas cosas.

Todo esto ha sido más que nada una gran experiencia, desde el primero hasta el último día. Tratar y lograr ganarnos a esos niños fue probablemente lo más duro, sobre todo con el padre poniéndonos las cosas difíciles. A pesar de esto último el balance general es bastante positivo, pudiendo llevar a cabo la gran mayoría de la planificación de actividades. Teniendo que recalcar sobre todo lo relacionado con la compañía, el cariño y el hacer de padres y madres en general.

Nosotros nos llevamos una pequeña parte de todos ellos y mil recuerdos; Sebas con los pantalones caídos, Chino devorando la cena casi antes de ser servida o Joel con la cara llena de mocos. Mientras tanto, nosotros seguiremos con lechecolada a pesar de desayunar ahora leche de brick.

Leire, Oihane, Seila, Markel, Mercedes, Maialen, Bea, Lutxi, Irati y Jon. 


Farewells are always hard and this one was not going to be less. This week, although we didn’t realize about we were leaving we said goodbye to San Pablo del Lago, to the orphanage and to the children.

We didn’t realize about we won’t come back there again, to see all that, those yellow walls of the orphanage, or Sebas or David or Sayeli or Chino.They asked us if we were coming back, - we don’t know- we answered. With the luggage’s already at the door, we left behind, Ecuadorian cooking classes, a lot of baths and diapers changes to the babies and a nonstop of humility lessons between a lot of other things.

All this has been after all a great experience, from the first to the last day. Try to earn those children was the hardest, above all with the priest making things difficult. Appart from this last thing, the balance sheet is pretty good, we could carry out most of the activities planning. Stressing the related with the company, affection and act as parents in general.

We brought a little part of all of them and thousand memories; Sebas sagging, Chino devouring the dinner almost before been served or Joel with his face full of snot. While, we will continue with lechecolada ( Pouring milk) despite having now as breakfast brick milk.

Leire, Oihane, Seila, Markel, Mercedes, Maialen, Bea, Lutxi, Irati and Jon



martes, 14 de agosto de 2012

Pasa el tiempo (SPA) / Time goes by (ENG)



Nos quedan menos de dos semanas en este país, y menos de una semana en el orfanato. No lo hemos contado hasta ahora, pero el cura que está con los niños en el orfanato no nos ha abierto precisamente las puertas de su casa, el trato y su recibimiento no han sido para nada como esperábamos. Afortunadamente, les da un techo, comida y medicación para las distintas enfermedades que padecen, VIH la gran mayoría de ellos. Y es que recursos y fondos este orfanato tiene muchos, la cuestión es que no están ni mucho menos bien distribuidos. 

Atención, educación y mucho cariño es lo que hemos visto que escasean entre estas paredes. Mientras que este cura, vive en una quimera en la que sus “hijos” tienen todo eso y mucho más.

Nosotros no nos conformamos con creer eso, ya que durante el año, los niños están prácticamente solos. Durante estos días, estamos tratando de darles todo lo que esté en nuestras manos en lo que a conocimiento y cariño se refiere.

Por la mañana después de bañarlos y darles de desayunar, con lo más pequeños trabajamos la psicomotricidad en un aula con muchas herramientas para ella. Muy a nuestro pesar esta aula no se usa en todo el año. Como hemos dicho hay muchos recursos en el orfanato, la cuestión es que a penas se usan. 

A los más mayores, otros tantos de nosotros les enseñamos, desde matemáticas, hasta morfosintaxis, pasando por lectoescritura. Por desgracia, en cuanto a todo esto están bastante lejos de casi cualquier niño español.

Nuestra presencia aquí a de ser para crearles un hábito por la autonomía y creemos que así está siendo. Para que una vez no estemos aquí nosotros, puedan hacer mucho más de lo que hacían antes por su cuenta. Como cuando nuestros padres antes de irse unos días de casa nos enseñaban como poner unas lentejas en la olla exprés. Esperamos que estos niños, dentro de unos meses recuerden como ponerse esas lentejas en la olla exprés que supone un hábito por la lectura, el inglés, las sumas, las restas o cualquier otro conocimiento a adquirir.
 

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We have less than two weeks left in this country and less than one at the Orphan. We didn’t speak about this before in the blog, but we weren’t welcome at all for the priest that is with the children the rest of the year. Fortunately, he provide to the children food shelter and medication for their diseases, most of them HIV. The thing is that in this orphan there are a lot of resources and funds, but they are not properly distributed at all.

Attention, education and above all affection are what we are seeing that these children need. While, this priest is living a dream in which his sons have all that and much more.

We don’t conform believing that, because during the year, the children are practically alone. During these days, we are trying to give them everything that it is between our hands related with knowledge and love.

Every morning, after bathing them and give them their breakfast, with the youngest, we work the psychomotor in a classroom full of tools to work it. Much to our regret this classroom it’s not used during the year. As we said there are a lot of resources at the orphanage, the thing is that they are not used.

To the oldest, some others of us teach them, from mathematics to morphosyntax through literacy. Unfortunately with all that, they are quite far from almost every Spanish child.   
Our presence here must be to create them a habit for autonomy and we believe that it is being like that. Like that, when we are not here, they could do much more than they used to do by their own. Like when our parents left us alone at home and taught us how to cook beans in the pressure cooker. We hope that in a few months, when we won’t be here, these children will know how to cook their own beans in the pressure cooker that suppose a habit for reading, English, sums, subtractions or any other knowledge to get.








jueves, 9 de agosto de 2012

Semana amazónica (SPA) / Amazon week (ENG)



La pasada semana todos y cada uno de nosotros vivió su propio  documental de la 2. Comimos gusanos, hormigas, hicimos puenting y nos adentramos en la selva amazónica. Nuestro viaje comenzó a las 3 de la mañana en Quito, nuestro querido Hamilton nos recogió en la casa de Amparo, la coordinadora que otra vez nos acogió en su apartamento. 

El primer día estuvimos en Baños, un pueblo turístico a unas 4 horas de la capital, olvidamos lo caótico que era Quito y nos sumergimos en unos pueblillos tranquilos,  todo hay que decirlo, bastante turísticos.  Esquivamos todo eso del lujo, y fuimos a hoteles que costaban 5 dólares la noche. Una gozada, la verdad, ya que tan solo aparecíamos por allí para dormir. 

Al día siguiente, allí en Baños aun, hicimos todos y cada uno de nosotros puenting, una pequeña locura que hizo a nuestra adrenalina bailar un rato. Después de dos horas en el mini-bus de Hamilton, llegamos a Puyo, para adentrarnos ya en selva amazónica secundaria, nos bañamos allí mismo en una cascada de película. Antes de anochecer, y al ritmo de Red Hot Chili Peppers , llegamos a Misahuallí, donde pasamos dos noches, junto a los curiosos monos que vivían allí también haciendo de las suyas.

Era un pueblito muy tranquilo, turístico también, pero seguíamos en nuestra burbuja del desconectar a nuestra manera. Finalmente visitamos la selva amazónica primaria, rodeados de plantas y árboles enormes, muchos insectos, y sobre todo humedad, muchísima humedad. Éramos todo un show, parecía un buen chiste. 10 españoles, hasta el cuello de repelente para mosquitos con botas de pescadores, adentrándonos en la selva. Lo pasamos en grande.

El anteúltimo día, hicimos, lo que se conoce como “tubing”. Nos llevaron en lancha por el rio Napo hasta una parte donde este bajaba con mucha fuerza, allí nos dejamos llevar con la fuerza del agua sobre unos neumáticos. Antes de aparcar la lancha, visitamos el centro de recuperación de animales, ya que solo tenía acceso por rio. Este centro lo llevan unos voluntarios alemanes que cuidan de distintas especies hasta su liberación en la selva, muchos de ellos eran mascotas exóticas, monos, anacondas, caimanes…

El último día, tras una hora de viaje desde Misahuallí, dormimos en Tena, visitando antes las cuevas de Jumandi. Sería nuestra última parada antes de volver al orfanato con los niños. Bajo la luna llena, cansados pero satisfechos, dimos fin a nuestra semana de desconexión. 

Nos dimos cuenta del plato combinado que supone Ecuador, Quito, con su desorden y su abundancia de gentes. Otavalo, con sus calles de mercado tradicional y no tan tradicional, y sus pueblos totalmente indígenas. Y el Oriente, con su naturaleza salvaje, sus paisajes de postal, y nos atreveríamos a decir sus tierras aun vírgenes.

Leire, Oihane, Seila, Markel, Mercedes, Maialen, Bea, Lutxi, Irati y Jon. 




Last week, all of us lived our own documentary. We ate worms, ants, did bungee jumping, and entered inside the Amazon Jungle. Our trip started at 3 in the morning in Quito, our lovely Hamilton picked up us at Amparo’s house the coordinator of the project that let us her apartment again.

The first day we were in Baños, a small touristic village 4 hours away from the capital city, we forgot about how chaotic was Quito and dived in the little quiet villages, a bit touristic though. We ran away from that luxury and stayed in the cheapest hotels, the average was 5 dollars per night. It was great, truly, because we only appeared there to sleep. 

The next day, still in Baños, all of us did bungee jumping, a little crazy thing that made our adrenaline dance a little bit. After two hours travelling by Hamilton’s mini-bus, we got to Puyo, to enter in the secondary Amazon Jungle; we enjoyed an incredible waterfall there. Before the dusk and at the rhythm of Red Hot Chili Peppers we arrived to Misahuallí, where we spent two nights.

That village was really quiet, also touristic, but we still were in the bubble of disconnecting our way. Finally we visited the primary Amazon Jungle, surrounded by plants and giant trees, lots of insects and above all a lot of moisture. We were a great show, it looked like a good joke. 10 Spanish full of mosquito repellent and with fisher boots, entering in the real jungle. We really enjoyed it.

The day before the last day, we did what is known as “tubing”. We went on boat down the river where the strength of the water was so big; there we get carried away on pneumatics. Before parking the boat we visited the animal rescue centre because each only accesses was by the river. This centre is directed by some German volunteers. They are taking care of different species until their release in the jungle, unfortunately  most of them were exotic pets, such as monkeys, anacondas, caimans…

The last day, after one hour travelling from Misahuallí, we slept in Tena, visiting before Jumandi’s caves. That was our last stop before coming back to the orphan with the children. Under a gorgeous full moon, tired but satisfied finished our week off.

We realized about how diverse Ecuador, Quito with his disorder and his giant aboundance of people. Otavalo, with his streets of traditional market and also streets not that much traditional and his villages totally indigenous. And the Oriente, with his wilderness, his postcard landscapes, and we would say his lands still virgins.

Leire, Oihane, Seila, Markel, Mercedes, Maialen, Bea, Lutxi, Irati and Jon








domingo, 29 de julio de 2012

Aventureros (SPA) / Adventurers (ENG)


Llevamos algo menos de dos semanas aquí y tenemos todo bastante esquematizado ya, horarios en la cocina, horarios en las clases, horarios para acostar a los niños… Nuestro papel aquí, ahora que ya nos hemos hecho a la idea más o menos, consiste en ser una especie de navaja suiza. Formada por herramientas del tipo de, padres, educadores sociales, psicólogos, profesores y un largo etcétera bastante camaleónico, ya que, a pesar de la rutina que hemos mencionado antes, todos los días son una aventura. Un día, un incendio en el orfanato, otro, una inundación en nuestra casa y el primer día, nada más aterrizar, en el mismo parking del aeropuerto, empujando un coche que se quedó sin batería. 

Además de que las aventuras vengan a nosotros, también vamos en busca de ellas. Esta misma semana, hemos pasado un par de días en Quito, la capital, en casa de Amparo, la coordinadora del proyecto que muy amablemente nos acogió en su apartamento. Recorrimos la extensísima ciudad con Milton, el chofer que hemos contratado para dentro de unas semanas recorrer la costa Ecuatoriana y que cariñosamente llamamos Hamilton. No nos podemos quejar de nada, Milton, nos llevó de un sitio a otro sin cobrarnos un centavo. Visitamos el centro histórico, el casco antiguo, el centro del mundo, y seguro que nos dejamos algo, porque han sido dos días de no parar.

A la noche, quedamos con un fotógrafo español, que vino a a visitar hace unos días el orfanato y se ofreció a ser nuestro guía cuando nos diera por visitar la capital. Salimos con sus amigos, un madrileño, y dos Ecuatorianos. Lo pasamos chévere, como dicen aquí. La noche empezó con  un karaoke, luego, en la discoteca, esperábamos una música un poco más local del estilo de cumbias y bachatas, pero nos encontramos con música de cualquier garito Europeo, aunque eso no fue un impedimento para dar la nota un poco y para que los Quiteños se dieran cuenta de que un grupo del norte de España estaba allí. La noche nos descolocó un poco al final, ni mucho menos esperábamos que niños de cerca de diez años estarían a la puerta de la discoteca camuflados como vendedores de rosas listos para robar a todo aquel que anduviera mínimamente rezagado. Volvimos con un poco de mal cuerpo a casa, en la parte trasera de la ranchera de nuestros amigos, y no precisamente por lo malo que estaba el Vodka Lima aquella noche. 

Al día siguiente, después de ver un poco más Quito, volvimos al orfanato, “al día a día” y a los niños. Les extrañamos, dijeron algunos, y como no, nosotros a ellos también. Un par de días fuera de allí no nos hicieron ni mucho menos olvidar  esas carillas manchadas por la sopa de la cena. Ya hablamos de lo mucho que les echaremos de menos a la vuelta a nuestro verdadero día a día de Universidades, trabajo, familia y amigos. Habrá un sitio en nuestra metafórica maleta para estos bajitos y la leche colada.

Leire, Oihane, Seila, Markel, Mercedes, Maialen, Bea, Lutxi, Irati y Jon.

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After two weeks since our arrival, we have already scheduled almost everything, time to cook, time to teach, time to go to sleep… We have also figured out our roles here as if we were Swiss knives which consist of every kind of tools such as parents, social educators, psychologists, teachers and a long and colorful etcetera. Actually, despite of the routine, every day here is such an adventure. A fire at the orphanage, a flood in our own house, pushing a car into motion when we had just landed at Quito…

But not only the adventures come to us, we are also looking for them. We have just spent two days in the capital city, where Amparo, our coordinator, warmly let us her house. We went sightseeing all around the enormous city in the minibus drove by Milton, we call him Ha-Milton affectively, the driver we have hired for our trips to the Amazonas and to the Ecuadorian coast. We are really happy with the experience, because he guided us through the city completely free. We visited the historical centre of the city with its big colonial palaces, the Middle of Earth, climbed the mountain behind Quito to enjoy the view… We have done so many things that we definitely forget about mentioning something.

During the night, we met a Spanish photographer who visited the orphanage some days ago, and he offered to be the guide for us whenever we visited Quito. We went partying with three of his friends, two Ecuadorian and another Spanish boy guy. We had a chévere night, as it is said here. The night started in a karaoke and continued in another club, where we expected to listen to local music, such as cumbias and bachatas. However, the music could be the usual one in any other European club, but we went crazy enough for the Ecuadorian people there to notice that we were foreigners… and that we were having a good time. Yet we were disturbed by ten-year-old children disguised as flower sellers who were stealing everything they could. And they had really quick hands. In the back of our new friends’ pick-up, we were a bit sad about the end of the night about what we saw. 

Next day, after finishing our tour around Quito, we came back to the orphanage, back to the “routine” and back to the children. We have missed you, some of them told us, and so have we, thought we. A couple of days in Quito are not enough at all to forget these little faces, with the dirtiness of the soup of the dinner. We also talked about that we will definitely miss them when we are going to be back in Spain, back at the university, at work, with our family and friends and back to our real routine. There will be room for these little children and for the leche colada in our metaphorical case.

Leire, Oihane, Seila, Markel, Mercedes, Maialen, Bea, Lutxi, Irati and Jon.